A la señorita del pantano
los picaportes le dan pena.
Saca los brazos de entre sus
manos, salta a la vista,
de unas raíces se ha enamorado.
Vive en silencio y come despacio.
Ata cabos de zapatos.
Le asustan los helechos calientes.
Tiene los pechos pequeños y suaves.
Nunca llora si alguien muere.
La señorita del pantano
peca de poca vergüenza.
Besa a desconocidos.
Hace el amor con pescadores.
Nunca se tapa si hace frío.
A la señorita del pantano
parece perderle su ímpetu.
Se entusiasma con los árboles
y entonces se le oye reír
desde muy lejos.
A veces se hace mayor
y cuando pasa, se pone
muy colorada y canta
alguna canción.
<!– Fin contrato Coloriuris
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