La visita

enero 27, 2010

Hoy nuestro autobús nos ha dejado a la puerta de una construcción de grandes dimensiones. Pronto y con muchas prisas, nos han conducido a través de pasillos y patios interiores. El recorrido ha sido rápido y casi violento, así que apenas hemos podido prestar la atención requerida a un ambiente tan diferente del nuestro. Profundamente confundidos e inmersos en una sensación de caos hemos llegado al final de nuestro recorrido con una parada en seco. Estábamos ante algo que nos ha sacado de nuestro aturdimiento con la contundencia de una bofetada en pleno rostro: un monumento cuya complejidad formal y estructural por poco nos hace caernos de espaldas. Hemos tardado en reponernos y comenzar a observarlo detenidamente; nos ha costado recuperar la concentración y la cordura después de semejante impacto inicial.

Entonces hemos comenzado a analizar desde el principio la construcción que teníamos en frente, jugando a suponer la calidad de los materiales de que estaba compuesto. Nos han parecido toscos y macizos en su base y sinuosos y pulidos a medida que elevábamos la vista. Algunos materiales eran térreos, como de terracota, otros se nos antojaban esponjosos y suaves. Una sensación deslizante y empalagosa se desprendía de las pulidas columnas que sostenían el conjunto. La parte superior tenía un cariz férreo, aunque a la vez nos parecía tener textura de panal de abeja, o como de miel solidificada en el paladar de una boca. De cualquier forma era un material aéreo, al que veíamos respirar.

Nuestra fascinación rápidamente nos llevó a descubrir la luz y los colores que bañaban esta escena, siempre teniendo en cuenta las limitaciones que el cristal que nos separaba de ella nos imponía. En seguida encontramos una gama de colores muy concreta, todo en una tonalidad grave y, por así decirlo, ocre. Todo giraba en torno a ese cromatismo reducido y de intensidades saturadas. La luz partía de su centro y se difuminaba entre los recovecos, acentuando el carácter centrífugo que parecía poseer el conjunto. La zona más clara parecía conformar una especie de cruz, diferenciando dos aspas: una vertical de color crema o blanco y otra horizontal con una tonalidad cercana a un amarillo apagado y barnizado.

Y de ese sistema de luces y colores pasamos a apreciar en profundidad las formas que el monumento albergaba. Todo ello nos pareció una profusión infinita de sinuosos caminos que deparaban en abruptas terminaciones nerviosas, como conjuntos capilares, en unos tramos de troquelados pegotes, apelmazados y excesivos en su agarrotamiento. En estos extremos se volvían minuciosos, pequeños, como los filamentos de una flor o el vello capilar del interior de un estómago animal. Todo parecía configurar el complejo órgano de una criatura fantástica, como una cavidad intestinal que se estiraba y se encogía en torno a su centro. Desde luego era todo un espectáculo de formas, tenía un exotismo especial, pues aunque el conjunto parecía funcionar y tener vida, como una extraña criatura híbrida, lo cierto es que a cada centímetro se dibujaba una nueva figura, una fecundidad grotesca que sin embargo conservaba un cierto orden dentro del aparente caos. Y es que no era difícil establecer una prioridad, una estratificación en el conjunto. Todo, como dentro de un sistema piramidal, iba ascendiendo en un orden jerárquico que apuntaba a un objetivo claro, a una meta. Ese castillo de arena se apoyaba en un embolo que parecía succionar su energía del pequeño artefacto que ocupaba la posición más centrada en el monumento. Había un espacio reservado para ese artefacto, un hueco que daba paso a la luz, que envolvía al artefacto y se propagaba por el resto del conjunto. Todo esto daba una especie de inestabilidad al monumento, tal vez una sensación de movimiento, como si estuviera latiendo en torno al corazón que constituía el artefacto central.

A pesar de esa sensación, el monumento imponía una fuerte presencia. En ocasiones nos parecía una alada bestia mitológica dispuesta a embestirnos, en otras una deformada cabritilla de débiles patas.  Lo que sí estaba claro es que parecía diseñado precisamente para la apariencia, era un lobo con piel de cordero o tal vez un cordero con piel de lobo, o quizás una extraña fusión entre ambas cosas que parecía tanto estar a punto de dar su último estertor como de acometer su más venturosa hazaña. Lo débil era sin duda fuerte y lo fuerte se desparramaría entre nuestras manos. Los contrastes estaban a flor de piel y ardíamos en deseos de participar de esa fiesta de sabores agridulces. Nos sentíamos tan arrastrados, estábamos ya tan dentro del vientre de la bestia, que apenas nos dimos cuenta de que la visita había finalizado. De repente nos encontramos en un autobús que ahora nos parecía un ataúd de plástico y naftalina.

La señorita del pantano

enero 8, 2010

A la señorita del pantano

los picaportes le dan pena.

Saca los brazos de entre sus

manos, salta a la vista,

de unas raíces se ha enamorado.

Vive en silencio y come despacio.

Ata cabos de zapatos.

Le asustan los helechos calientes.

Tiene los pechos pequeños y suaves.

Nunca llora si alguien muere.

La señorita del pantano

peca de poca vergüenza.

Besa a desconocidos.

Hace el amor con pescadores.

Nunca se tapa si hace frío.

A la señorita del pantano

parece perderle su ímpetu.

Se entusiasma con los árboles

y entonces se le oye reír

desde muy lejos.

A veces se hace mayor

y cuando pasa, se pone

muy colorada y canta

alguna canción.

Contrato Coloriuris

<!– Fin contrato Coloriuris

Amapolas que crujen…

julio 28, 2009

Amapolas que crujen, me las unto en las tostadas.

El rigor académico con que mi abuela prepara

unas croquetas sorprende a los pobres funcionarios,

y todos acabamos haciendo una fiesta de pijamas.

Cindy, la reina del baile, se hincha por momentos,

sus miembros explotan a intervalos; aun así

tiene tiempo de preparar brownies para todos.

¡Qué sabrosos!, Mmm… almizcle, digo entre sueños.

Ya hace horas que Segismundo se fue y mi

salón sigue lleno de excrementos, mi loro,

sin embargo, hace mutis por el foro.

“¡Deux ex machina!” grita un indigente

de repente. Un policía negro le dispara.

San Francisco ya no es lo que era. Ya no se

bebe polución en vasitos de chupito, no hacen

mamadas las cajeras de los bancos si

les enseñas el libro de familia.

Todo es pura convención. Y estoy cansado.

Quiero una barbie que sepa hacer cálculo diferencial.

Quiero que Abraham no le gaste bromas a su hijo.

Quiero edificios con sentido del humor.

Quiero que Borges me encere el coche.

Que Kafka baile claqué por los tejados.

Que Lincoln estalle en pedazos.

Que Shakespeare se reproduzca por esporas.

Que reine un poco el seso en la raza humana.

Que si nos extinguimos,

sea por exceso de imaginación,

y no porque a algún capullo le dé la gana.

Contrato Coloriuris

<!– Fin contrato Coloriuris

Tal vez me haya hartado…

julio 14, 2009

Tal vez me haya hartado de mirarte entre las piernas para ver si encuentro motivos con que llenar mis horas muertas. Así paso los días, succionado entre abismos vaginales que consumen mi energía. Tengo gastados los nudillos y nadie me ha abierto una puerta. Aguardo tumbado a que alguien aparezca y me corte el pelo. Me guardo un poco de violencia en los bolsillos y voy a verte en cuanto puedo. Tu casa huele fuerte y llevas puestos unos pendientes amarillos. Hago como que te beso, cuando en realidad te inhalo. Guardo tu cuerpo mojado en el cajón de los calcetines, te voy desnudando con calma y encuentro entre tus dedos jazmines. Contigo es todo o nada. Eres Venus devorando a Marte. Eres el sol en las profundidades del mar. Tu dedicación me deja exhausto y tu pasión me apaga. Tan solo consumo tus encantos por afiliación profana. Y te vendo una caricia como se pide un cigarro. Me cansé de buscar costillas en mujeres de barro. Tú relajas mis instintos y calientas mi cama. Eres todo lo que pido y nunca pides nada. Te enrollas en mi cuerpo y hago el amor con las persianas. He perdido las ganas, pero ahora con poco me basta, agarraré tus senos azules y esperaré a que llegue el alba.

Contrato Coloriuris

<!– Fin contrato Coloriuris

Maquetas

marzo 17, 2009

De lo mejorcito del Notodofilmfest. Un corto de Carlos Vermut López del Rey.

Muchachada Nuí en los Goya

febrero 8, 2009

Fueron lo mejor de toda la gala sin lugar a dudas. Yo diría que fueron mejores incluso que las películas que fueron premiadas. Tendrían que haberles dejado presentar a ellos la gala y no a Carmen Machi… en fin.

Al menos nos queda el consuelo de que vuelven el 18 de febrero. Por fin!

Filial

diciembre 14, 2008

- Mamá

- Dime niño.

- Soy una acacia

- Tu padre tiene la culpa de todo

- Quiero que me rieguen

- Le voy a vomitar encima en cuanto lo vea

- Fotosíntesis, fotosíntesis

- Mira que invertir en ladrillos

- Reverdezco en otoño

- Será…alopécico de mierda

- Quiero ser libre

Muchachada Nui – Vídeos – Gunilla von Bismarck presenta Muchachada Nuí

junio 1, 2008

Tengo caliente el orcate

John Cleese contra los comunistas

mayo 16, 2008

John Cleese volviendose loco al más puro estilo John Cleese: sin desperdicio.

Muchachada Nui – Vídeos – Ópera

mayo 6, 2008

 


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.